La Aldea de San Nicolás apadrina un portillo del Correíllo La Palma

La Fundación Canaria Correíllo La Palma y el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás, en el marco de un convenio de colaboración entre ambas entidades, formalizaron el pasado 14 de febrero la instalación de un nuevo portillo a bordo del emblemático buque.

La delegación del municipio grancanario estuvo liderada por el alcalde del municipio, Pedro Suárez Moreno, acompañado por su equipo de gobierno y un nutrido grupo de representantes de agrupaciones sociales y vecinales de La Aldea.

En su discurso ante los asistentes, Suárez remarcó el lugar especial que el Correíllo La Palma ocupó en la historia de La Aldea, pues el 14 de febrero de 1927 llegó al municipio del noroeste grancanario, a bordo del buque, el ministro de Gracia y Justicia, Galo Ponte. La misión del político era elaborar el informe que finalmente supondría el fin al histórico Pleito de La Aldea, conflicto por la propiedad del agua y las tierras de cultivo. Suárez aseveró que el Correíllo La Palma trajo consigo la resolución de un conflicto que ha supuesto cien años de justicia y avance del municipio.

El alcalde también afirmó que el convenio entre ambas instituciones no es sólo un trámite administrativo sino un gesto de coherencia con la historia y una declaración de compromiso con la memoria. Además, desde el Ayuntamiento se comprometieron a impulsar actividades técnicas, educativas y culturales vinculadas al correíllo y al Patrimonio Marítimo Canario.

La delegación municipal también disfrutó de visitas guiadas a bordo, en pequeños grupos, comandados por varios trabajadores y voluntarios de la Fundación.

El programa Apadrinando la Historia busca la reposición de elementos singulares del barco a través de donaciones voluntarias de personas, corporaciones, entidades y administraciones. Después del éxito que supuso su implantación en el Salón de Primera Clase, donde se instaló toda una nueva línea de portillos a partir de la adhesión de particulares, en esta nueva fase se está trabajando con todos los ayuntamientos de las islas donde hubo puertos o fondeaderos de escala de los correíllos negros. A parte de la restitución de los portillos, cuyos originales desaparecieron del barco en las épocas en las que sufrió un mayor abandono, se persigue un doble objetivo. El primero, es reforzar el espíritu regional del correíllo, símbolo de encuentro y conexión de todos los canarios. Por otro lado, la celebración de encuentros en estos municipios con las personas de mayor edad que guardan recuerdos y anécdotas de estos barcos para documentar esta memoria colectiva.

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